Esta frase está modificada de un dicho conocido por todos, intentamos adaptarlo todo cuanto pudimos para darle más sentido a lo que intentamos explicar, y aunque usemos el femenino para esta frase, no olvidemos en ningún momento, que la servidumbre no entiende de sexos.

Siempre que hablamos de seres sumisos, pensamos en alguien sometido, atado, amordazado, humillado, arrodillado, etc., pero se nos olvida que ésa es la parte mas pasiva del ser sumiso y que cuando hablamos de servidumbre estamos hablando quizás de la parte mas activa y aquí es donde empieza realmente nuestro esfuerzo.

Ser personas respetadas en la calle, en vuestro trabajo, en el entorno familiar y cruzar la puerta para convertiros en auténticos seres sometidos a la voluntad y deseos de vuestro Dominante no es tarea fácil y mucho menos lo es, saber ser una fuente de placer y de relax para Ellos/as.

Saber estar en todo momento, ser amable, agradable, cordial y a la vez expert@ en las artes amatorias, aprender a estar disponible y accesible, sentirse feliz por gustar, por poder cuidar, por saber complacer en todo lo mas íntimo a tu Dominante y poder llegar a recrear juntos miles de juegos y fantasías, os resultara tremendamente excitante.

Intentaremos adentrarnos en la servidumbre con paso firme y seguro, pero sin prisas. La servidumbre en la intimidad, en lugares públicos, en una sesión, en vuestras labores domesticas, en una cena... son temas que requieren de tiempo, de un buen aprendizaje y conocimiento así que ¡manos a la obra! y recordad “Quien algo quiere, algo le cuesta”.